domingo, 28 de agosto de 2011

Libertad robada

"Sentada, puede contemplar el mundo. Apenas un suave suspiro siente que está viva. Existe, pero no esa clase de existencia que le gustaría tener, que ansía poseer. No es libre, fuertes cadenas le atan impidiéndole volar. "Algún día volaré", se repite una y otra vez ,  sin saber que los deseos y las esperanzas, al igual que ella, son esclavos, esclavos de una muerte inminente."

Dulce egoísmo

Y contemplas ese vaso con todas esas figuras vivas, reflejo de la realidad que más duele, que se clava como una estaca dentro de tí.
Y los ves moverse, llenos de vida, y te ves a tí en ellos, semanas atrás, caminando, con una sonrisa pintada en la cara, sonrisa que refleja un sentimiento eterno y cristalino.
Y te recuerdas, una vez más, flotando entre todo ese gentío, cabezas fulgurantes de pensamiento, dolor y sentimiento, y es entonces cuando sucede, y te das cuenta de que la felicidad pura existe, que es capaz de hacerte olvidar hasta de que estás viva y de que habitamos un mundo que no deja de girar, que se destruye y consume día a día, pero a tí te da igual, porque nada de eso importa cuando te vuelves el ser más egoísta y dichoso que habita sobre la faz de la tierra.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Recuérdame

Ella. Suave, eterna, inmóvil. Tumbados, el uno frente al otro, en un amplio paisaje otoñal y oscuro como la noche. El viento sopla a su alrededor como una cálida brisa marina y el pelo de ella ondea al compás de él al tiempo que una lágrima recorre su pálido y hermoso rostro.
- ¿ Por qué has dejado de quererme ?- Le susurró ella, mirándole a los ojos, esos ojos oscuros, como la noche.
- No he dejado de quererte...- Le contestó él, pero ella podía leer la verdad en sus ojos, esos ojos que tan bien conocía, que tantas veces había visto en sus sueños, todas las noches.
- Entonces, vuelve a mi lado, no lo soporto más.- Le replicó ella, suplicante, al mismo tiempo que más y más lágrimas recorrían su hermoso rostro.
- Sabes que no puedo, sabes que es lo mejor para los dos, estaba escrito que pasase así- Le contestó.
Pero la verdad de su alma no decía lo mismo, y él lo sabía, en el fondo de su corazón la necesitaba desesperadamente a su lado pero el destino no había jugado de su parte, ni de la de ella.
- Una vez me dijistes que el destino lo escribía cada uno con sus propios actos, no es lo que me has demostrado- Volvió a decirle ella.
Un torrente de agua inundó su rostro. Anaís ya no podía aguantarlo más y había explotado, inundando todo a su paso.
- Y es cierto, te lo dije y lo sigo pensando, pero son tantas cosas las que han pasado que ya no estoy seguro ni de mi mismo, lo siento, no podemos vivir de un recuerdo para siempre, lo que pasó pasó, fue hermoso mientras duró, pero la vida sigue, y tenemos que aceptarlo nos gusté o no.- Su rostro permanecía impretérrito, mantenía una expresión dura y firme, era como un enorme muro de hielo, imposible de quebrantar, al menos así lo veía ella.
Ella no quería rendirse, no ahora después de todas las noches, todas esas noches de soledad y llanto, de recuerdos y nostalgia, de rabia y deseo inaguantable.
- Olvidemos el tiempo perdido y empecemos de nuevo, ahora ya soy libre... - Le dijo.
- No es suficiente con eso, nunca será suficiente, nuestras vidas están demasiado separadas, ya es imposible volver a unirlas, compréndelo. Yo no puedo hacerte feliz, lo sabes, y no puedo vivir con eso, no podemos, no sería justo. Te mereces mucho más, lo mejor que puedo hacer por tí, es desaparecer completamente de tu vida, ahora no lo entenderás, pero con el tiempo me lo agradecerás. Es lo único que puedo pedirte, para demostrarte que te quiero, que te he querido y he deseado todos y cada uno de los días que hemos estado separados, estar a tu lado.
- No por favor...- Suplicó ella, una vez más. Pero de nada servía, ya era demasiado tarde, él desaparecía, una vez más, su reflejo era cada vez menos nítido, pero aún le quedaba algo más que pedirle, un último deseo antes de que su luz se fuese para siempre y quedase solo el recuerdo.
- ¿ Me prometes que serás feliz, que seguirás con tu vida, y que me olvidarás ?.
- Sabes que no puedo prometértelo...
- Si puedes, eres fuerte, yo lo sé, confío en que lo harás- Su rostro seguía manifestando dureza e inexpresividad, pero su alma ardía en dolor.
Justo antes de desaparecer, le dió un frío beso en los labios, apenas rozándolos. 
Anaís se quedó sola, ante aquel inmenso campo que tan bien conocía. Recordó entonces el sabor de sus labios cuando se dieron el primer beso, allí en ese mismo lugar. Años atrás ignoraba que allí mismo también le vería por última vez.
Aquella promesa que le hizo entonces se había ido con él, sus palabras se habían ido, con el viento (- "No pienso rendirme...") esas palabras retumbaban en los oídos de Anaís y sabía que las recordaría toda su vida, al igual que sabía que ya solo le quedaba su recuerdo y que tendría que vivir con él le gustase o no.
- Te lo prometo...- Pero no sirvió de nada aquel susuro, él ya estaba a kilómetros de ella. Ya nunca sabría lo mucho que le había dolido a él acabar con aquella historia en la que ambos habìan puesto tantas esperanzas,ya no había nada, solo recordar, recordar para siempre...

Diario de una Ninfómana.

"Soy una mujer promiscua, si, porque pretendo utilizar el sexo como medio para encontrar lo que todo el mundo busca: reconocimiento, placer, autoestima y en definitiva amor y cariño ¿Qué hay de patológico en eso? Si queréis ponerme un nombre adelante, no me importa, pero sabed que lo que soy en realidad es una nereida, una driada, una ninfa, sencillamente."

lunes, 1 de agosto de 2011

Ella

Ella.
Silencio.Miedo.Soledad.Rabia.Resignación.Dolor.
Ella se levanta todos los días temerosa de lo que le deparará la vida,qué será de ella,que será de todo por lo que lucha,de todo en lo que cree.
Se dirige todos los días a comprar la Muerte,la muerte es suave y dulce,le da pequeñas dosis de gloria,le rellena esos huecos que le dejó ese recuerdo del que no puede escapar,del que no puede huir,del que ya nunca huirá. Ese estúpido recuerdo estará siempre con ella,le acompañará hasta el día del juicio final. Ya no tiene escapatoria,vivirá con el recuerdo siempre,vivirá de esa ilusión rota siempre,porque a veces le resulta difícil seguir, le resulta difícil despertar y difícil recordar, recordar que una vez le quiso, que una vez fué él el centro de sus pensamientos.
Mientras tanto, ella compra Muerte. La Muerte le sustituye, la muerte a veces puede ser engañosa, hábil, astuta, puede hacerte creer que lo tienes todo, cuando en realidad no tienes nada, cuando la muerte no es otra cosa que tu condena.Ella Se condena todos los días, pero no le importa, al fín y al cabo,él ya no volverá nunca más.
Ella.Ella que todo lo tuvo.Ella,que ahora no tiene nada.