la sombra. Por eso, decidímos ir muriendo lentamente, para no toparnos con una caída brusca que nos dejaría heridas difíciles de cicatrizar, por eso y por que al final solo nos quedaría lo importante, el recuerdo de la pasión efímera y los besos con sabor a inocencia.
martes, 24 de enero de 2012
Muerte en la espera.
Aquel tobogán con forma de enredadera que nos llevabá al predecible final que ninguno de los dos estaba dispuesto a aceptar y cómo queríamos deshacernos de él a medida que pasaban los meses, las semanas y los días. No comprendíamos el por qué de aquel inminente fín que nos aguardaba a cada esquina que doblábamos, a cada paso que dábamos, pero estaba ahí, acechándonos desde
la sombra. Por eso, decidímos ir muriendo lentamente, para no toparnos con una caída brusca que nos dejaría heridas difíciles de cicatrizar, por eso y por que al final solo nos quedaría lo importante, el recuerdo de la pasión efímera y los besos con sabor a inocencia.
la sombra. Por eso, decidímos ir muriendo lentamente, para no toparnos con una caída brusca que nos dejaría heridas difíciles de cicatrizar, por eso y por que al final solo nos quedaría lo importante, el recuerdo de la pasión efímera y los besos con sabor a inocencia.
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