Qué estúpida y patética sensación de creer que lo comprendes todo mejor, cuando en realidad sigues sin comprender nada, absolutamente nada. Porque continuas andando y haciendo ese dichoso camino todos los días y escondiéndote debajo de un abrigo que por muy grande que sea no podrá ocultar tus ojos bañados en desgana mal disimulada.
Me falta una realidad que nunca ha existido,y busco otra que seguramente tampoco exista, y a cada rato que pasa te odio aun más, pero ese odio no es más que el reflejo del odio que siento hacia mi misma por no poder dejar de quererte ni un solo momento.
Soy una ilusa, una soñadora en un mundo donde ya no hay espacio para eso, ni siquiera un mísero rincón donde poder gritar a los cuatro vientos que aunque tu no estés aquí, yo te invento en cada paso que doy, en cada sorbo de café amargo y en cada pataleta de niña pequeña que me entra cuando no me conformo con nada de lo que tengo a mi alrededor.
Es claro y simple, te quiero aunque no te lo merezcas, te quiero aunque hayas decidido borrar todo rastro de mi perdida sonrisa y de aquella patética carta que una vez te escribí con la vana esperanza de que no olvidases nunca mi letra.
Pero no te preocupes,no hay realidad lo bastante pésima ni lágrimas suficientes que me puedan ahogar.
Por suerte, hace mucho que aprendí a nadar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario