Fuego y hielo. Sol y lluvia. Pasión y destrucción. Verano e invierno. Risas y también lágrimas.
Tan diferentes, y a la vez tan iguales.
Éramos todo y en cuestión de segundos pasamos a ser nada. Los extremos nunca son buenos y, aunque lo sabía, me daba igual.
No soporto los términos medios.
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