Estaba sentada en un banco de un parque cualquiera, en una ciudad totalmente desconocida para ella.
Estaba sentada y de repente le invadió la nostalgia. Sin previo aviso, se sintió sumergida en un pozo negro de nostalgia y melancolía, y no entendió el por qué.
Pasaron las horas y seguía sentada en aquel lugar, no era capaz de moverse de aquel banco que, misteriosamente, le había infundido esa sensación que hacía tiempo que no experimentaba.
Quizás aquel lugar tenía algo que ver con aquella sensación, o quizás no. Quizás aquel banco era algún resquicio de un pasado que, tristemente, no podía recordar.
La nostalgia a veces trae consigo el pasado que un día tuvimos que olvidar. Y el adiós que nunca supimos entender.
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