Cuando dejes de tragarte mi tiempo te diré lo que es derramar lágrimas que no van a parar a ningún río ni a ningún mar.
Cuando dejes de ahogarme en tu silencio te contaré lo que se siente al acostarse sola y soñar sueños rotos difíciles ya de pegar.
Cuando dejes de perseguirme en mis recuerdos te diré lo que es despertarse con la conciencia tranquila de quien no tiene a nadie al que esperar.
Cuando ya no haya barcos que naufragar, ni fantasmas que perseguir. Cuando vuelva a ver al sol morir.
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