martes, 27 de diciembre de 2011

A través.

Le gustaba mirarse los zapatos, una y otra vez, para confirmar que todo estaba en su sitio. Le gustaba la brisa del mar cuando se acercaba a la orilla a mojarse los pies. Le gustaba soñar despierta y soñar dormida, pero sobretodo, lo que más le gustaba era comprobar que podía flotar de vez en cuando en alguno de esos hermosos sueños. Cuando se levantó de la silla y miró a su alrededor, descubrió que se encontraba sola, pero esta vez no le importó. Fue hacia la ventana, se asomó y al ver la gente pasar, pensó: " A fín de cuentas, tampoco somos tan diferentes, ellos y yo."
                                                         
                                                             

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