sábado, 10 de diciembre de 2011

Sin saber.

Yo no sabía que al final, el olvido y el tiempo vencerían la batalla, una vez más. No sabía que nuevamente me quedaría derrotada, sin saber qué hacer o qué decir. No sabía que una vez más la distancia haría de las suyas y que nuevamente yo me quedaría indemne ante su ataque, siempre previsible. Yo no sabía que se podía olvidar un rostro, un gesto o una mirada y que solo con cerrar los ojos, los podías recordar otra vez. Tampoco sabía que de un plumazo pueden desaparecer 20 segundos de felicidad supina. Y mucho menos sabía que puedes seguir caminando, ajeno a los golpes que han de venir y que seguro vendrán, ajeno a las heridas que nuevamente tendrán que cicatrizar y a los momentos en los que seguro volverás a reir o tal vez, llorar. 

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